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Mezclar lo étnico con lo contemporáneo no es contradictorio: es la forma más interesante de crear interiores con personalidad. Cinco ideas concretas para hacerlo bien.

Existe un mito tenaz en decoración: que los objetos étnicos solo funcionan en interiores totalmente orientales o boho. La realidad es muy diferente. Una vasija de barro marroquí sobre una estantería minimalista de roble blanco, o un cuenco de cerámica bereber en una cocina de acero y mármol, crea un contraste que da vida y carácter a cualquier espacio. En Segni D’Arte lo vemos constantemente: las piezas más vendidas van a hogares de estética contemporánea, no a interiores puramente étnicos.
El primer truco es tratar una vasija marroquí como si fuera una escultura de galería. Coloca una pieza de cerámica grande y de buen diseño sobre una peana o pedestal bajo, en un rincón iluminado con luz puntual. Sin nada a su alrededor. Este gesto convierte el objeto artesanal en protagonista absoluto y elimina el riesgo de acumulación. Funciona especialmente bien en salones de estética minimalista o industrial.
Para crear una estantería o aparador con piezas mixtas, agrupa los objetos por color en lugar de por estilo o procedencia. Una vasija marroquí de color negro mate junto a una escultura nórdica en piedra y un jarrón de cristal oscuro forman un conjunto coherente precisamente porque el color los une. El origen diverso se vuelve interesante, no caótico.
Coloca un cuenco de cerámica bereber pintado a mano sobre una encimera de hormigón pulido o una mesa de cristal. El contraste entre la rugosidad del barro y la frialdad del material industrial crea tensión visual positiva. Esta técnica se usa mucho en fotografía de interiores y funciona igual de bien en la vida real.
Si tu hogar es predominantemente blanco, gris o beige, un par de vasijas de cerámica marroquí en color terracota intenso o azul cobalto pueden ser el único toque de color que necesitas. Mejor que un cojín estampado o una planta, porque el objeto de cerámica aporta color y textura y forma tridimensional a la vez.
No reserves los objetos étnicos para el salón. En el baño, un cuenco de cerámica marroquí como porta-jabones o porta-velas crea un ambiente spa de hotel boutique. En la cocina, unas jarra de barro sobre la encimera o en una repisa funcionan como elemento decorativo y, si están esmaltadas, como almacenamiento real. En el dormitorio, una vasija pequeña sobre la mesilla con un palito de incienso completa el ritual nocturno.
Muy bien. El contraste entre la depuración escandinava y la riqueza visual de la artesanía marroquí es una de las combinaciones más apreciadas en fotografía de interiores actualmente.
La regla general es: si al mirar el espacio no sabes dónde posar la vista, hay demasiadas. Con 2-3 piezas bien seleccionadas y colocadas suele ser suficiente para lograr el efecto deseado.
En nuestra tienda física en Calle Cruz Verde 15, Santa Cruz de Tenerife. También disponible en tienda online con fotos detalladas de cada pieza.
El truco final es confiar en el instinto. Cuando una pieza te habla —cuando te imaginas dónde la pondrías incluso antes de llegar a casa— es la pieza adecuada. Ven a vernos en Calle Cruz Verde 15, Santa Cruz de Tenerife o descubre toda nuestra selección en la colección online. Seguro que algo te habla.