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Calle Cruz Verde n. 15
Santa Cruz de Tenerife, 38003
La bauta fue la máscara oficial de la República de Venecia. Conoce su historia, su diseño único y por qué sigue siendo la más auténtica de todas.

Si tuvieras que elegir una sola máscara que encarne toda la esencia de Venecia —su misterio, su elegancia aristocrática y su afán de libertad— esa sería la bauta veneciana. No es la más llamativa ni la más colorida, pero es, sin duda, la más histórica y la más cargada de significado político y social. En Segni D’Arte sentimos una devoción especial por esta pieza que define una era.
La bauta es un conjunto compuesto por varios elementos: una máscara blanca de papier-mâché llamada larva o volto —con el mentón prominente y proyectado hacia adelante para permitir comer y beber sin quitársela—, una capa de seda negra llamada tabarro y un sombrero de tres puntas denominado tricorno. Juntos constituían el disfraz oficial y reglamentado de la República de Venecia durante el Carnaval.
Lo que distingue a la bauta de otras máscaras no es su decoración —es notoriamente austera— sino su función social. La República de Venecia llegó a ordenar por ley que sus ciudadanos se enmascararan en determinados actos públicos para garantizar el anonimato en los procesos electorales y en las votaciones del Gran Consejo. La bauta era literalmente un instrumento democrático.
Bajo la bauta, nobles y burgueses podían circular por la ciudad sin ser reconocidos, asistir a espectáculos, apostar en los casinos e incluso reunirse con adversarios políticos sin la carga del rango. Venecia fue pionera en convertir el anonimato en un derecho del ciudadano.
El diseño de la máscara larva no es casual. Su mandíbula saliente crea un espacio entre la tela del mentón y el rostro del portador que facilita la voz y permite consumir alimentos y bebidas. Era una máscara diseñada para llevarse durante horas, incluso en banquetes y óperas. Esta funcionalidad la diferencia de las piezas puramente decorativas y la convierte en una joya de diseño ergonómico del siglo XVII.
Hoy la bauta veneciana tiene dos vidas igualmente nobles:
Los artesanos venecianos actuales mantienen la forma icónica de la bauta pero la enriquecen con decoraciones doradas, encajes de Burano o pinturas inspiradas en el arte veneciano del Settecento. Estas versiones contemporáneas respetan el canon histórico mientras añaden la personalidad del artesano, haciendo de cada pieza un original irrepetible.
Sí, es la única máscara veneciana diseñada históricamente para uso prolongado. La forma de la larva permite respirar, hablar y comer con comodidad relativa. Sin embargo, para uso en Carnaval recomendamos ajustar las cintas de forma que no presionen los pómulos.
Técnicamente, la larva o bauta tiene el mentón proyectado y cubre solo el rostro superior. El volto es una máscara de cara completa más plana y sin el mentón prominente. A menudo se usan indistintamente en el lenguaje coloquial, pero tienen diferencias formales.
Todas las máscaras de nuestra colección son fabricadas por artesanos en Italia siguiendo técnicas tradicionales. Nunca vendemos piezas de producción industrial.
Ven a conocer nuestras bautás venecianas en Calle Cruz Verde 15, Santa Cruz de Tenerife, o descubre toda la selección en nuestra tienda online. En la colección encontrarás desde la bauta más clásica hasta interpretaciones contemporáneas llenas de carácter.